
La tan afamada como controvertida Ley de Dependencia cumple en el día de hoy tres años. En nuestro país hay ya más de 463.000 personas que están recibiendo alguna de las ayudas prometidas en su día por el Gobierno. Más de la mitad de estos perceptores son mayores de 80 años, mientras que un 21% pasa de los 65 años.
Las mujeres son el grupo beneficiario más numeroso con un 67% del total de las personas atendidas. De la misma forma, el género femenino es el que está ayudando más a que esta Ley funcione, porque son la inmensa mayoría de los cuidadores, una actividad que actualmente supone recibir una paga de 300 Euros, siempre en función del grado de dependencia que tenga el solicitante.
La ayuda económica para el cuidador familiar es la ayuda más extendida, y en algunas comunidades es casi la única ayuda existente en la actualidad. Pero por otra parte, son miles las personas que se encuentran en residencias o en centros de día. Un 8% de los solicitantes de una prestación que han sido valorados no ha obtenido la puntuación suficiente para tener derecho a una ayuda. Cuantos por desgracia son los casos que se quedan sin percibir una prestación por los caprichos y la forma de legislar que tienen los apoltronados que dirigen este país.
Por otra parte, la Ley de Dependencia supondrá también una cantera importante para la creación de empleo, en cuanto esté a pleno funcionamiento (veremos si esto se cumple). En estos tres años, se han generado más de 100.000 puestos de trabajo, sobre todo vinculados a las residencias geriátricas y a los centros de día. Todavía falta por desarrollarse a fondo la asistencia profesionalizada a domicilio.
Por las cifras que se dan, parece que todo es muy bonito y de color de rosa. Pero sin embargo yo no puedo olvidarme de todas aquellas familias, que teniendo serios problemas de atención a sus mayores, no reciben ni la más mísera ayuda de un Gobierno, que está claro no es capaz de ponerse en la piel de esas familias. ¿O tal vez lo que ocurre es que tienen semejante agujero económico que tienen que recortar por algún lado?. Mientras haya una familia con problemas serios y reales que no haya sido debidamente atendida, la Ley de Dependencia para mí habrá fracasado, o al menos no habrá llegado a todos los lugares que debía. ¿O es que no todos somos iguales ante la Ley en caso de tener unos problemas similares?. Ya se sabe que eso de que todos somos iguales, y que todos tenemos derecho a bla bla bla, no deja de ser el típico paripé maximizado sobre todo en época electoral.





